| 1 cuota de $36.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.500,00 |
| 2 cuotas de $21.806,92 | Total $43.613,85 | |
| 3 cuotas de $15.141,41 | Total $45.424,25 | |
| 6 cuotas de $8.632,85 | Total $51.797,15 | |
| 9 cuotas de $6.419,94 | Total $57.779,50 | |
| 12 cuotas de $5.402,00 | Total $64.824,00 |
| 1 cuota de $36.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.500,00 |
| 12 cuotas de $5.026,05 | Total $60.312,60 |
| 3 cuotas de $12.166,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $36.500,00 |
| 3 cuotas de $15.003,93 | Total $45.011,80 | |
| 6 cuotas de $8.535,52 | Total $51.213,15 | |
| 9 cuotas de $6.559,86 | Total $59.038,75 | |
| 12 cuotas de $5.539,48 | Total $66.473,80 | |
| 18 cuotas de $4.594,94 | Total $82.709,00 |
| 3 cuotas de $13.363,86 | Total $40.091,60 | |
| 3 cuotas de $14.064,66 | Total $42.194,00 |
| 1 cuota de $42.194,00 | Total $42.194,00 |
| 6 cuotas de $7.218,48 | Total $43.310,90 | |
| 9 cuotas de $5.974,64 | Total $53.771,80 | |
| 18 cuotas de $4.201,55 | Total $75.628,00 |
| 6 cuotas de $7.856,01 | Total $47.136,10 |
Luciano Lutereau
Cada vez que decimos adiós
Letras del Sur
Páginas: 156
Formato:
Peso: 0.178 kgs.
ISBN: 9789874441669
Qué nos pasa cuando decimos adiós? ¿Cómo nos enfrentamos a las despedidas? ¿Por qué nos cuestan tanto? No es posible despedirse sin desear el bien. Decir adiós es encomendar a una fuerza divina (a Dios te encomiendo o, en inglés, goodbye: God be with you); entonces, implica (o debería) un deseo amoroso de que el otro esté protegido allí donde se encuentre en ese futuro donde uno no va a estar. Despedirse no es el duelo, tampoco es separarse, aunque se relacione con estos procesos psíquicos. Y, de hecho, hay personas a las que les cuesta mucho y la despedida se les vuelve un largo adiós (como el título de la novela de Raymond Chandler). En las páginas de Cada vez que decimos adiós. Duelos, separaciones y despedidas, Luciano Lutereau reflexiona sobre este acto fundamental del psiquismo y de los vínculos, y trata de dar una salida a todas estas cuestiones. Para no morirnos un poco con cada despedida, como cantaba Ella Fitzgerald, sino que podamos encontrar esa respuesta esperanzadora que nos regalaba Cerati: Poder decir adiós es crecer.
