| 1 cuota de $28.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000,00 |
| 2 cuotas de $16.728,60 | Total $33.457,20 | |
| 3 cuotas de $11.615,33 | Total $34.846,00 | |
| 6 cuotas de $6.622,46 | Total $39.734,80 | |
| 9 cuotas de $4.924,88 | Total $44.324,00 | |
| 12 cuotas de $4.144,00 | Total $49.728,00 |
| 1 cuota de $28.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000,00 |
| 9 cuotas de $4.036,97 | Total $36.332,80 | |
| 12 cuotas de $3.272,26 | Total $39.267,20 | |
| 18 cuotas de $2.543,80 | Total $45.788,40 |
| 3 cuotas de $9.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $28.000,00 |
| 6 cuotas de $5.314,86 | Total $31.889,20 |
| 1 cuota de $30.758,00 | Total $30.758,00 | |
| 6 cuotas de $5.509,00 | Total $33.054,00 |
| 3 cuotas de $11.426,80 | Total $34.280,40 | |
| 6 cuotas de $6.469,40 | Total $38.816,40 | |
| 9 cuotas de $4.950,08 | Total $44.550,80 | |
| 12 cuotas de $4.165,93 | Total $49.991,20 |
Diego Cano
Río de Janeiro
Mansalva
Páginas: 96
Formato:
Peso: 0.16 kgs.
ISBN: 9786316647283
Río de Janeiro se puede leer como un policial negro carioca, alucinado y veraz, pero también como una novela de carnaval, ¿una reescritura clandestina de El sueño de los héroes?, donde Diego Cano conjura y homenajea -vía Perlongher, claro- a esos sacerdotes barrocos y cubanos que influyeron en nuestra mejor literatura de los setenta: Arenas, Sarduy, Lezama. La realidad persiste más allá de lo que uno haga pensó João. Pero Cano tiene muy presente que realidad y pesadilla se parecen, se atraen, se confunden. ¿Y no son los días de carnaval, y aún más en la tierra del carnaval, donde realidad y pesadilla se pueden volver hemisferios de un mismo mundo? Bajó la vista, estiró el brazo y encendió sus chinelos motorizados y a la velocidad de la luz como si fuera flash o su reverso, atravesó lo que le quedaba de Ipanema, pasó a Copacabana volando, dobló en Princesa Isabel, atravesó el túnel y después del Shopping Rio Sul dobló a la derecha. Las chancletas tenían un GPS incorporado. Xingu abrió la boca en señal de sorpresa, claro, él desconocía las armas secretas del poderoso asesino João. Para muestra basta un botón; al autor de esta novela le encantan las frases hechas de toda laya, tal vez porque sepa que en tiempos donde el referente ahoga a la literatura, es necesario que la escritura recupere su timón perdido, su imaginación y su misterio verbal. Por cuatro días locos que vamos a vivir, decía la canción, aludiendo al carnaval. Pero en la Río de Janeiro de Cano las cosas y la gente huelen mal, tal vez porque la alegría y la violencia, un poco como sugiere Wilcock en el epígrafe inicial, son una foto y su negativo, y es inútil separarlas. Edgardo Scott
