| 1 cuota de $39.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.900,00 |
| 2 cuotas de $23.838,25 | Total $47.676,51 | |
| 3 cuotas de $16.551,85 | Total $49.655,55 | |
| 6 cuotas de $9.437,01 | Total $56.622,09 | |
| 9 cuotas de $7.017,96 | Total $63.161,70 | |
| 12 cuotas de $5.905,20 | Total $70.862,40 |
| 1 cuota de $39.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.900,00 |
| 12 cuotas de $5.494,23 | Total $65.930,76 |
| 3 cuotas de $13.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.900,00 |
| 3 cuotas de $16.401,56 | Total $49.204,68 | |
| 6 cuotas de $9.330,61 | Total $55.983,69 | |
| 9 cuotas de $7.170,91 | Total $64.538,25 | |
| 12 cuotas de $6.055,49 | Total $72.665,88 | |
| 18 cuotas de $5.022,96 | Total $90.413,40 |
| 3 cuotas de $14.608,72 | Total $43.826,16 | |
| 3 cuotas de $15.374,80 | Total $46.124,40 |
| 1 cuota de $46.124,40 | Total $46.124,40 |
| 6 cuotas de $7.890,89 | Total $47.345,34 | |
| 9 cuotas de $6.531,18 | Total $58.780,68 | |
| 18 cuotas de $4.592,93 | Total $82.672,80 |
| 6 cuotas de $8.587,81 | Total $51.526,86 |
Gustavo Abrevaya
La bala que llevo adentro
Bardos
Páginas: 260
Formato:
Peso: 0.318 kgs.
ISBN: 9789874872753
Una niña de cinco años desaparece en condiciones misteriosas y el Pampa Bazán, subinspector de la Federal, recibe el encargo de encontrarla. El Pampa, entre otros nombres y apodos, es un rastreador solitario, y como tal camina. Está acostumbrado a meter la mano en la mierda -es su oficio- pero lo que le espera es largamente peor de lo habitual. Como en un juego de muñecas rusas, una dentro de otra, el destape de las figuritas lo obliga a una incursión en el horror. Un descenso a los infiernos del Dante sin un Virgilio que sea su guía. El escenario, protagonista en las mejores historias que se han narrado, es Argentina -durante el mundial de fútbol de 1978- cuando una dictadura genocida había dejado atrás todo límite ético y los muertos, torturados sin presunción de inocencia, eran leña para quemar en los basurales. Advertencia: esta novela no da respiro. No perdona. El único descanso posible es cerrar el libro, algo que un buen lector no puede, ni se permite, siquiera pensarlo. Bienvenido a esta incursión en el horror, magníficamente contado. Raúl Argemí
