| 1 cuota de $22.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000,00 |
| 2 cuotas de $13.143,90 | Total $26.287,80 | |
| 3 cuotas de $9.126,33 | Total $27.379,00 | |
| 6 cuotas de $5.203,36 | Total $31.220,20 | |
| 9 cuotas de $3.869,55 | Total $34.826,00 | |
| 12 cuotas de $3.256,00 | Total $39.072,00 |
| 1 cuota de $22.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000,00 |
| 12 cuotas de $2.976,96 | Total $35.723,60 |
| 3 cuotas de $7.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000,00 |
| 3 cuotas de $9.094,06 | Total $27.282,20 | |
| 6 cuotas de $5.191,26 | Total $31.147,60 | |
| 9 cuotas de $4.000,08 | Total $36.000,80 | |
| 12 cuotas de $3.389,28 | Total $40.671,40 | |
| 18 cuotas de $2.823,33 | Total $50.820,00 |
| 3 cuotas de $8.034,40 | Total $24.103,20 |
| 1 cuota de $25.293,40 | Total $25.293,40 | |
| 6 cuotas de $4.690,40 | Total $28.142,40 |
| 3 cuotas de $8.431,13 | Total $25.293,40 |
| 6 cuotas de $4.328,13 | Total $25.968,80 | |
| 9 cuotas de $3.553,24 | Total $31.979,20 | |
| 18 cuotas de $2.468,88 | Total $44.440,00 |
Valeria Tentoni
Furia diamante
Leteo
Páginas: 103
Formato:
Peso: 0.136 kgs.
ISBN: 9789878612027
La luz cruzaba el sistema solar entero para caer, repartida por la sombra de los árboles, en su remera. Así y todo estaba oscurecido, como si nada pudiera tocarlo. Yo iba apenas un paso y medio detrás suyo. No sé si la luz me tocaba. Íbamos juntos y a la vez no, como van las parejas que discuten por la calle, peleando también a través del ritmo y la velocidad. El odio de las discusiones es un animal anfibio que da saltos gigantescos e intempestivos, paranormales. Así, yo odiaba también todas las cosas que encontrábamos a nuestro paso. A los perros, por ejemplo. O a sus paseadores. Podría haber odiado a los horneros, que se colgaban de los árboles cantando y volvían a los nidos que habían escondido en las ventanas de los edificios, pero no. Nuestra medida máxima de desprecio, al parecer, eran los perros. Habíamos intentado salir temprano para llegar a horario al almuerzo familiar, pero la discusión nos había demorado por todo el departamento. Al principio en el comedor y después en la cocina, persiguiéndonos. Después habíamos discutido solos y ensimismados, en voz baja, mientras nos terminábamos de cambiar, y ese momento se había parecido a una pausa, quizás a una reconciliación. Las últimas cosas hirientes habían sido dichas casi en la puerta, de espaldas a la heladera donde se repartían los imanes de todos nuestros viajes. Ahí estaban la vicuña en miniatura, el destapador de Barcelona y una torre Eiffel que había perdido su pico en algún golpe. Después y con mucho trabajo habíamos hecho silencio, y lo habíamos mantenido vivo como a un fuego hasta subir al ascensor. Pero ni bien salimos a la vereda, los ataques se reanudaron. Ahora, un paso y medio por delante de mí, la discusión era por completo inconducente. La llevaba él, como una bandera, pero podía pasar e iba a pasar que yo tomase el asta en cualquier momento y comenzase a agitarla con frenesí. Mientras tanto, era una cortesana de mi propia vida, de mi propia situación. Iba rendida y última en esa larguísima cohorte que empezaba en él y terminaba conmigo."
