| 1 cuota de $32.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900,00 |
| 2 cuotas de $19.656,10 | Total $39.312,21 | |
| 3 cuotas de $13.648,01 | Total $40.944,05 | |
| 6 cuotas de $7.781,39 | Total $46.688,39 | |
| 9 cuotas de $5.786,74 | Total $52.080,70 | |
| 12 cuotas de $4.869,20 | Total $58.430,40 |
| 1 cuota de $32.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900,00 |
| 12 cuotas de $4.636,15 | Total $55.633,90 |
| 3 cuotas de $12.153,26 | Total $36.459,78 | |
| 6 cuotas de $6.586,03 | Total $39.516,19 | |
| 9 cuotas de $5.482,60 | Total $49.343,42 | |
| 18 cuotas de $3.913,27 | Total $70.438,90 |
| 1 cuota de $38.305,47 | Total $38.305,47 | |
| 6 cuotas de $7.171,10 | Total $43.026,62 |
| 3 cuotas de $12.768,49 | Total $38.305,47 |
| 3 cuotas de $13.599,76 | Total $40.799,29 | |
| 6 cuotas de $7.763,30 | Total $46.579,82 | |
| 9 cuotas de $5.981,95 | Total $53.837,56 | |
| 12 cuotas de $5.068,51 | Total $60.822,23 | |
| 18 cuotas de $4.222,16 | Total $75.999,00 |
AA. VV.
Conversaciones con Cézanne
Cactus
Páginas: 320
Formato:
Peso: 0.325 kgs.
ISBN: 9789873831157
Estos textos, que van de 1894 a 1906, nos presentan al pintor Paul Cézanne. Y es así cómo firmaba alguna de sus cartas: Pictor P. Cézanne. Indisoluble entonces, puede decirse, como se dijo, que se trata del pintor puro. Como tal se sintió siempre, pincel en mano. Así, sentado a la mesa rumiaba: Miren cómo la luz ama con ternura a los damascos, los toma por entero, entra en su pulpa, ilumina todos sus lados. Pero es avara hacia los duraznos, de los que solo vuelve luminosa la mitad. Y sea quien fuera el visitante, poeta, escultor, pintor, coleccionista o militar, encontrarán lo mismo: una vida fuerte y misteriosa, cultivada en la más extrema soledad, en el silencio de quien se debate entre su pequeña sensación y la idea, toda vez perseguidas y jamás alcanzadas, en guerra contra la analítica de las Escuelas y la banalidad de los farsantes. Encontrarán entonces al sabio y al bruto reunidos. Dichoso si pudiera ser un bruto, se lamentaba. Temperamento místico, que confunde a los incautos, que ven idealismo en el espiritualismo. Una vida consagrada al trabajo en la naturaleza, que no obstante recoge y sostiene un culto a la tradición y se ve a sí mismo como un jalón, el primitivo de un nuevo Renacimiento. La clave es el color. El color es el lugar donde se encuentran nuestro cerebro y el universo. Por eso aparece como algo completamente dramático, para los verdaderos pintores. Por el color Cézanne escapa al tema, al objeto y al sujeto. Él los evitaba y hablaba de ir hacia el motivo. Y por eso mismo decía, en páginas asombrosas, que de lo que se trata es de modular antes que de modelar. El color es el que da la luz y la sombra, el que alumbra la forma, que ya no se separa del color. El alma de los colores es la bella fórmula que se busca. Y si en Cézanne la pintura, a fin de cuentas, procede por manchas coloreadas, toques constructivos y una modulación progresiva según una ley de armonía que viene de alguna parte, de alguna profundidad, de alguna sensación, ¿no hay entonces una enseñanza para la filosofía, para nuestras vidas?
