b'Virginia Woolf'
b'Cartas a mujeres'
b'Trampa'
Páginas: 319
Formato: b''
Peso: 0.402 kgs.
ISBN: b'9788418469039'
b'Se recogen aqu\xed las cartas a las m\xe1s significativas corresponsales de Virginia Woolf, como su hermana Vanessa, y sus protectoras, amigas o relaciones literarias y editoriales m\xe1s importantes: Violet Dickinson, Vita Sackville-West, Victoria Ocampo, Katherine Mansfield y Ethel Smyth. Estas cartas forman una conversaci\xf3n, una membrana m\xf3vil sin un dibujo reconocible, salvo en el reenv\xedo permanente de las im\xe1genes de unas corresponsales sobre otras. Todo se interrumpe en ellas con fragmentos de informaciones cuya \xfanica funci\xf3n es una alianza epis\xf3dica con la destinataria en los juegos de poder. Alianzas ambiguas en W: es mujer -subordinada- pero pertenece a una clase que domina; sobre criadas y cocineras, sobre proveedores o transe\xfantes: los pobres. Cuando conversa, como en las cartas a sus amigas, habla con soltura de esas ambigu edades. Son parte expl\xedcita de un azar controlado. Y una carta es, hasta cierto punto, azar y control a la vez. Eudora Welty, \xabLas cartas de Virginia Woolf\xbb, The New York Times, 14 de noviembre de 1976 \xabSin cartas la vida se romper\xeda en pedazos\xbb, escribi\xf3 Virginia Woolf en El cuarto de Jacob 1922 . Movida sobre todo por una cortes\xeda natural, una imagina, us\xf3 sus dones para la liviandad en muchas ocasiones. Pero estas cartas bellas y espont\xe1neas nunca desprecian la seriedad de la experiencia, o traicionan la noci\xf3n de su magnitud. Lo que ella ofrece en las cartas proviene de su consciencia de la otra persona; ese trozo de s\xed misma, me parece, que importa seg\xfan las circunstancias del otro. Esta disposici\xf3n a entregarse es la marca particular de Virginia Woolf: la llevan a hablar desde un candor tan extraordinario como profundo. No usaba la carta como un recurso para expresar su constante preocupaci\xf3n por el progreso en la escritura. Su tono es muchas veces juguet\xf3n, burl\xf3n y sarc\xe1stico en la correspondencia con sus amigos. Con la edad el tono madura, aunque conserve siempre la capacidad autocr\xedtica y reflexiva de la juventud, ya con los m\xe1s cercanos, ya con aquellos que la obligaban a cierta distancia cort\xe9s. Carta a Vita Sackville-West, 1927 Sabes, es una gran cosa ser un eunuco, como yo; quiero decir, no saber cu\xe1l es el lado derecho de una falda, porque las mujeres conf\xedan en ti. Una corre una mampara por encima de la furia del sexo, y entonces se ven todas las venas y el pulido que, entre mujeres, son tan fascinantes. Aqu\xed, en mi cueva, veo montones de cosas que vosotras, criaturas resplandecientes, hac\xe9is invisibles con la luz de vuestra gloria. Carta a W. de Vita Sackville-West, 21 de junio de 1926 Estoy reducida a una cosa que Virginia desea. Compuse una carta hermosa para ti en las horas insomnes de una noche de pesadilla, pero ha desaparecido: \xfanicamente te echo de menos, de una completamente sencilla manera humana. T\xfa, con todo tu refinamiento en las cartas, no escribir\xedas jam\xe1s una frase tan elemental como \xe9sta; tal vez ni siquiera lo sientas. Aunque creo que ser\xedas sensible a una ligera variaci\xf3n. Pero la envolver\xedas en una frase tan exquisita que perder\xeda un poco su realidad'